Realidad o ficción: la inversión ESG consiste solo en aplicar filtros de exclusión

  • 26-02-2018

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Una arraigada creencia sobre la inversión sostenible es la de que consiste solo en aplicar filtros de exclusión, descartando títulos considerados como ‘inmorales’.

Un filtro negativo o excluyente significa la exclusión de determinados sectores, empresas o prácticas de un fondo o cartera en base a criterios ESG (Environmental, Social and Governance) determinados. Su origen se remonta al siglo XVIII y la negativa de los cuáqueros a invertir en el comercio de esclavos. Desde entonces ha sido a menudo presentada como una cruzada verde, o como una condena de ‘acciones poco éticas’ como las del tabaco, por motivos éticos en ambos casos.

Normalmente, la estrategia excluyente se concreta en la negativa a comprar acciones o bonos de empresas ‘inmorales’, como las dedicadas al alcohol, el tabaco, el juego o las armas. En la lucha contra el cambio climático, se asocia cada vez más a eludir empresas que producen o contaminan con combustibles fósiles. En algunos casos, la legislación nacional impone determinadas exclusiones; por ejemplo, la legislación neerlandesa prohíbe invertir en empresas que fabriquen bombas de fragmentación. La aplicación de filtros exclusivos o negativos supone el caso más habitual de inversión sostenible, con 15 billones de USD de activos en todo el mundo en 2016.

Como la exclusión de ciertos sectores tiene ya una cierta tradición es comprensible que haya quien piense que la inversión sostenible se reduce solo a eso. Sin embargo, la selección negativa solo es una cara de la moneda. La inversión sostenible también se basa en la selección positiva, ya que, en última instancia, lo que se incluye en un fondo es más importante que lo que se deja fuera. La organización Global Sustainable Investment Alliance proporciona principios globales que se están convirtiendo en el estándar del mercado. Además de la selección negativa, pueden aplicarse los siguientes métodos de inversión sostenible:

  • Selección positiva / mejor de su clase: invertir en sectores, empresas o proyectos escogidos por un desempeño de ASG favorable en relación con homólogos sectoriales.
  • Selección basada en normas: cribado de candidatos de inversión conforme a unas normas mínimas de práctica empresarial, basadas en las normas internacionales.
  • Integración ESG: la inclusión sistemática y explícita, por parte de los gestores de inversión, de factores de tipo ambiental, social y de buen gobierno, en los análisis financieros.
  • Temas de sostenibilidad: centrarse en temas específicamente relacionados con la sostenibilidad, como la energía limpia o la agricultura sostenible.
  • Inversión social / de impacto: normalmente dirigida a resolver problemas sociales o medioambientales, incluida la inversión social, con la que se destina capital a comunidades o personas necesitadas, así como a financiar negocios que tengan una clara finalidad social o medioambiental.
  • Interacción corporativa y actuación como accionista: el empleo del poder de los accionistas para influir sobre la conducta corporativa, incluida la interacción directa, como la comunicación con los miembros del consejo, la presentación de propuestas de accionistas, y la delegación de voto siguiendo directrices ESG integrales.

En función de los objetivos de un inversor se utilizará una u otra metodología. En la inversión, se suele recurrir al empleo de datos de ESG con vistas a mejorar los rendimientos o reducir el riesgo. La inversión de impacto y la titularidad activa tratan en general de marcar la diferencia, además de generar rendimiento financiero. Como Robeco tiene por principio básico de inversión que el empleo de datos ESG propicia la adopción de decisiones de inversión mejor fundamentadas, y que también beneficia a la sociedad, su ejecutoria se ha centrado en la integración ESG y en la titularidad activa.

Integración ESG

Por lo que se refiere a la integración ESG, para analizar y valorar una empresa se emplean los datos recabados de numerosas fuentes. En general, un valor con un desempeño de ESG superior en temas importantes tiene más posibilidades de entrar en la cartera que otro de perfil más bajo. Aunque los riesgos ESG ya estén suficientemente descontados por el mercado, el gestor de cartera puede, no obstante, invertir si considera que existe margen de mejora suficiente que permita la revalorización del valor.

En consecuencia, la integración ESG posibilita que se tomen decisiones de inversión completamente fundamentadas, empleando criterios de sostenibilidad tanto positivos como negativos, que se suman a otros factores relacionados con la decisión de comprar o vender. Entre ellos se encuentran por ejemplo los principios de la inversión value, con los que el gestor de cartera busca acciones cuyo precio actual no refleje el potencial atribuido a la empresa.

Titularidad activa

La exclusión, la selección negativa por excelencia, debe ser considerada como último recurso. La mayoría de los inversores prefieren primero interactuar con las empresas para encontrar formas de mejorar su conducta corporativa. Robeco lo afronta por medio de un equipo de Titularidad Activa diseñado a medida, compuesto por especialistas que, periódicamente, se comunican con las empresas participadas.

Es preferible este proceso porque una vez excluida una empresa no es posible interactuar con ella, y los inversores no pueden ejercer su influencia para buscar mejoras de ESG. La desinversión plantea un problema similar, en el sentido de que solo transfiere la propiedad de un inversor descontento a otro más dispuesto, sin abordar el problema de fondo, como en el caso de la descarbonización.

Además, interactuar puede dar resultados, incluso cuando se abordan problemas duraderos y aparentemente intratables. Así, las grandes petroleras (‘Big Oil’) todavía producen combustibles fósiles, pero se les ha podido convencer de que, gradualmente, cambien sus modelos de negocio para hacer más hincapié en las energías renovables. Eso ha propiciado que los parques de energía solar y eólica devengan parte importante de sus negocios al alejarse del gas y petróleo tradicionales, impulsando en la práctica la descarbonización y ralentizando el cambio climático.