El refrán «no luche contra la FED» parece funcionar de nuevo

  • 28-03-2019

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Si bien una parte de la fuerte subida de los mercados de este comienzo de año se explica por una corrección de los excesos del último trimestre de 2018, es irrefutable que el giro flexible adoptado por los principales bancos centrales ha constituido su catalizador. Así pues, el viejo refrán de «no luche contra la FED» parece funcionar de nuevo. Y tanto más cuando la semana pasada el Banco Central estadounidense ha defendido un discurso aún más conciliador («dovish»).

Jerome Powell ha comenzado por indicar que los miembros de la FED se habían sorprendido por la reciente y fuerte degradación de los indicadores económicos, a pesar de que el Banco Central había revisado además a la baja sus objetivos de crecimiento para 2019 (2,1% frente al 2,3%) y para 2020 (1,9% frente al 2,0%).

La mayoría de los miembros del FOMC no anticipa más subidas de tipos para 2019

Igualmente ha indicado que percibe varios riesgos capaces de debilitar aún más la economía estadounidense, particularmente los conflictos comerciales y la ralentización económica mundial. Una prudencia, combinada con una anticipación de ralentización de la inflación, que justifica la revisión a la baja de las proyecciones de movimientos en los tipos de interés directores en 2019.

Así pues, una clara mayoría de los miembros del FOMC (11 de los 17) ya no anticipa ninguna subida más de los tipos para este año. Es cierto que nadie dentro de la FED espera que bajen los principales tipos de interés, pero esto supone un importante cambio de rumbo dado que en la reunión de diciembre sólo dos miembros consideraban este status quo. Además, el Sr. Powell ha indicado que el programa de reducción del volumen del balance de la FED se interrumpirá al final del mes de septiembre, tras concluir una disminución progresiva.

Una FED que pone fin, temporalmente en todo caso, a su política de normalización monetaria, un Banco Central Europeo que no tiene previsto ponerla en marcha antes de 2020 por lo menos, un Banco de Japón y un Banco Popular de China acordes con este tono muy acomodaticio… ¿una gran ventaja para los mercados? En términos de reacción inmediata, es incontestable, y así lo han demostrado los últimos meses.

A más largo plazo, la situación no está tan clara

Los mercados de renta variable también han terminado la semana claramente en números rojos, a pesar de esta nueva flexibilización del discurso de la FED. Para ello hay dos razones fundamentales. Por una parte, la política y la geopolítica, con una navegación a la vista sobre el Brexit y los conflictos comerciales, tras las últimas declaraciones de Donald Trump.

En efecto, el presidente estadounidense ha endurecido su tono con Pekín, explicando que las tarifas aduaneras instauradas sobre los productos chinos seguirán «aplicándose durante un periodo considerable». Y afirma que quiere estar seguro de que, si se llega a un acuerdo con China, «ésta lo respetará».

Por otra parte, y sobre todo, la macroeconomía

Desde este punto de vista, la jornada del último viernes ha sido execrable. Los indicadores PMI preliminares para el mes de marzo han decepcionado considerablemente, tanto en Estados Unidos, como en Japón o en la zona euro. En el Viejo Continente, han sido incluso muy malos, con un PMI manufacturero alemán que se ha desplomado hasta los 44,7, a corta distancia de sus mínimos de 2012.

Esta nueva caída preocupa, cuando se podía esperar, si no una clara mejoría, al menos una estabilización. Es cierto que esta ralentización es la principal razón del vuelco «dovish» de los bancos centrales, que aún cuentan con numerosas herramientas para actuar sobre la economía. Pero en el contexto macroeconómico y geopolítico actual, parece demasiado optimista imaginar que la adaptación monetaria sea suficiente para evitar los riesgos de colisión importante.

Dos posibilidades para la prórroga del Brexit

Tras la cumbre europea, los dirigentes de la Unión Europea han decidido ofrecer al Reino Unido dos posibilidades para la prórroga del Brexit. Si en una votación prevista para esta semana, los diputados británicos aprobaran, por fin, el proyecto de acuerdo concluido en noviembre, la fecha de salida se aplazaría al 22 de mayo.

En caso contrario, el Reino Unido tendrá hasta el 12 de abril para decidirse a organizar un escrutinio en el marco de las elecciones europeas. En ese caso, Londres podría entonces pedir a la UE un «aplazamiento largo», que Bruselas podría aceptar con la condición de que en la balanza exista un verdadero «Plan B». La única certeza es que el 29 de marzo ya no es oficialmente la fecha límite para el Brexit.

Los tipos largos europeos se han reducido considerablemente

Después de la muy decepcionante publicación de los PMI preliminares de marzo en la zona euro, en Francia y en Alemania, los tipos largos europeos se han reducido considerablemente. Por primera vez desde junio de 2016, el tipo alemán a 10 años, el famoso Bund, ha vuelto a pasar, incluso, a territorio negativo, cerrando la semana en el -0,015%. Todo un símbolo.