Riesgos y oportunidades en los mercados emergentes de deuda

  • 29-10-2018

  • 4 minutos

Cuando se presenta la estrategia de renta fija emergente a los inversores y gestores nos encontramos con disparidad de opiniones. Los hay que son firmes defensores de que es un activo estratégico en sus carteras, los hay que sólo han tenido malas experiencias y los hay que aún no se han atrevido. Pero todos coinciden en una misma opinión; es donde están las TIRes más altas y son más relevantes aún en el actual contexto de tipos bajos que nos encontramos en Europa.

Desde SELINCA creemos firmemente en este activo y actualmente representamos tres diferentes fondos de renta fija para todo tipo de inversor:

1. Un fondo de renta fija emergente corporativa en moneda fuerte con 11 años de track-record.

2. Un fondo de renta fija gobiernos en moneda fuerte de corta duración con 5.000 millones de Euros patrimonio

3. Un fondo flexible que puede invertir tanto en gobiernos, corporativos, moneda fuerte y divisa local.

La propuesta de valor de los tres fondos es ofrecer una rentabilidad sostenible que sea capaz de batir a los fondos homólogos que inviertan en la renta fija de los países desarrollados. Además, con una volatilidad muy controlada en cada tipo de activo y sin cometer graves errores que puedan condicionar la rentabilidad. Por ese motivo la clave de la gestión es “evitar los perdedores”.

A cierre de Septiembre 2018 teníamos los índices de JP Morgan renta fija emergente en negativo con las siguientes rentabilidades en dólares; EMBIG (gobiernos en USD) -3,46%, CEMBI (corporativos en USD) – 1,62%, GBI-EM (bonos en moneda local) -9,29%. Para un inversor en Euros habría que añadir además el coste de cobertura que está entorno al 2,5%-3% anual. Por lo tanto, está claro que es un activo que puede dar muchos dolores de cabeza a la hora de incluirlo en las carteras. Sin embargo, poder contar con un gestor de gestión activa, que conozca el mercado y tenga acceso a los precios de los bonos es clave para poder aprovechar las oportunidades y evitar los potenciales riesgos que se produzcan en cada momento de mercado.

Oportunidades actuales

  • El pronóstico de crecimiento a largo plazo sigue siendo válido para los países emergentes y por tanto, positivo para las compañías y gobiernos de estos países.
  • El universo de inversión en renta fija emergente es demasiado grande para ser ignorado. Estamos hablando de 10,56 billones (españoles) de dólares con la proporción de 9% en bonos en divisa local y un 2% en bonos en divisa fuerte.
  • Se ha incrementado la diversificación de bonos por la gran actividad de emisiones en estos países en los últimos años, aunque China por volumen es el principal emisor.
  • Muchas de las compañías en estos países emergentes son actualmente líderes mundiales en sus respectivos sectores, como por ejemplo; Grupo Bimbo, Vale, JBS o Alibaba.
  • La TIR anualizada, desde el 2003 hasta 2018, de los bonos gobiernos en divisa fuerte es de un 6,73%. Por tanto, estos bonos como los corporativos ofrecen una prima respecto a los países desarrollados.
  • La calificación crediticia de las compañías ha mejorado sustancialmente pasando desde BB- a BBB- en la última década. De hecho, el mercado está dominado por compañías con calificación de grado de inversión (66%) frente a las de High Yield (34%).
  • Los niveles de deuda neta de las compañías emergentes son bastante inferiores a los de las compañías europeas o americanas. En 2017 el ratio deuda neta/EBITDA era de 1,45x frente a 1,78x en Europa y 1,85x en Estados Unidos.
  • Los actuales spreads de las compañías emergentes están en los niveles más altos frente a las compañías americanas y esto podría entenderse como que un montón de malas noticias ya están descontadas. Es decir, nos encontramos con valoraciones atractivas en mínimos de valoración de los últimos cinco años.

Potenciales riesgos

  • La guerra comercial: China está evolucionando de ser la fabrica del mundo para convertirse en una verdadera potencia económica mundial, así como en inteligencia artificial y poder militar. Esta situación no le gusta a Estados Unidos y por eso está presionando a China. Esta presión con la aplicación de aranceles no le puede caer en peor momento a China ya que su deuda total (principalmente por las compañías) es de un 250% del PIB, y el gobierno quiere reducirla principalmente a través del crecimiento del consumo interno y de los servicios. Paralelamente la FED está normalizando lentamente su política monetaria así como probablemente el BCE también comience a normalizarla en 2019. Esto supone que el refinanciamiento de muchas compañías (incluido las chinas) sea más caro. Así que la guerra comercial junto con el incremento de los costes de refinanciación no es una tarea fácil de gestionar.
  • La normalización de los bancos centrales (FED, BCE, BoJ) poniendo presión en los tipos de interés provoca que se reduzca la demanda, eventualmente, de activos de riesgo (Renta Variable, High Yield y Renta Fija Emergente).
  • Los riesgos idiosincráticos son muy importantes de gestionar. De hecho, en los últimos 12-18 meses los problemas han estado dominados por eventos políticos, por ejemplo, este verano con Turquía y Argentina. Pero a nivel de compañías prácticamente no ha habido ningún caso problemático.

Como conclusión podemos decir que se trata de una clase de activo que generalmente muestra valoraciones muy atractivas y que a pesar de los sustos que nos pueda dar, existen gestores con procesos de inversión bien definidos, robustos y contrastados. De esta forma se consiguen “trackrecords” consistentes durante diferentes ciclos de mercado en los que se aporta alfa, se protege el capital durante las caídas y se controla la volatilidad.

Si nuestra intención es tomar riesgo del este tipo de activo vía los índices correspondientes, ya sea en bonos corporativo o gubernamentales, mejor hacerlo con un gestor activo que haya batido a esos índices en la mayoría de las ocasiones. En cambio, si se busca más flexibilidad y no depender de un único índice es mejor buscar un gestor flexible que invierta en todos los activos de deuda emergente y pueda aprovechar la rentabilidad que ofrecen los bonos, encuentre alfa en operaciones de valor relativo y utilice el momento del mercado.

Sin duda, que la renta fija emergente debe ser una parte estructural de las carteras.