¿Se acerca un estancamiento de la economía?

  • 23-08-2018

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Las vicisitudes del panorama geopolítico, dominado por la guerra comercial, han ocupado la mente de los inversores en los últimos meses. Al mismo tiempo, los indicadores de crecimiento económico de Europa y Japón han quedado por debajo de las expectativas, que estaban infladas tras un 2017 excepcionalmente bueno. Además, la curva de tipos de EEUU ha seguido aplanándose y podría invertirse en los próximos 6-12 meses, lo que en el pasado significaba que se produciría una recesión en un lapso de entre seis meses y un año.

En el lado positivo, el crecimiento general sigue siendo aceptable

El mejor tramo de la recuperación y crecimiento de la economía estadounidense ha quedado atrás y, por ende, en un futuro tendrá lugar una recesión o al menos una moderación del crecimiento o un estancamiento. Pero todavía es demasiado pronto para precipitarse trasladando ese pronóstico a nuestras carteras. Además, los signos incipientes de estabilización del crecimiento en el resto de economías desarrolladas son reconfortantes. El panorama es más heterogéneo en los mercados emergentes, pero también prevemos que mejoren en adelante, ya que el dólar estadounidense debería estabilizarse y el ajuste de la Reserva Federal ya está descontado de cara a un futuro cercano.

En el lado positivo, el crecimiento general sigue siendo aceptable, la inflación se comporta bien y, salvo en el caso de la Fed, la política monetaria de los principales bancos centrales sigue siendo claramente acomodaticia. La desaceleración de China se mantiene bajo control y su gobierno ha basculado hacia una política de relajación de estímulos monetarios y presupuestarios y de un yuan más débil. La temporada de resultados empresariales del segundo trimestre en EE. UU. comenzó con un tono fuerte, pues los bancos anunciaron ingentes programas de recompra de acciones, y las valoraciones bursátiles de este país, muy caras a comienzos de año, parecen ahora acercarse a un valor razonable. La deuda corporativa, en especial la europea de alto rendimiento y la de grado de inversión, también se ha abaratado en los últimos meses.

Posicionamiento bursátil en favor de EEUU y deuda corporativa europea

En una coyuntura donde la inflación todavía no es problemática, las condiciones financieras se mantienen laxas y el crecimiento no desentona, hemos mantenido una postura favorable respecto al riesgo y una leve aversión respecto a la duración (el camino de menor resistencia para los tipos de interés sigue siendo el alcista). Sin embargo, para cubrir en cierto modo nuestro posicionamiento favorable al riesgo ante la posible escalada de una guerra comercial imposible de predecir o cuantificar, nuestro posicionamiento geográfico bursátil está claramente sesgado en favor de EEUU y evita un fuerte sesgo sectorial a escala mundial. En renta fija, un poco más de deuda corporativa europea (o al menos una sobreponderación relativa con respecto a la estadounidense) parece una buena forma de reconocer el crecimiento europeo.