Recibe la newsletter de los profesionales de fondos   Suscribirse

¿Qué sectores se favorecen del paquete de ayudas de la UE?

  • 30-07-2020

  • 5 minutos

En la madrugada del pasado martes 21 de julio los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea lograban un acuerdo para cerrar el Presupuesto de la Unión hasta 2027 y el Fondo de Recuperación tras la pandemia de la Covid-19. Sin duda, se trata de un acuerdo sin precedentes por valor de 750.000 millones de euros en ayudas para apoyar a los países más afectados por la pandemia, incluyendo hasta 390.000 millones en transferencias directas. Infraestructura, medio ambiente, digitalización y 5G, parecen ser los sectores que se verán favorecidos por este acuerdo histórico entre los 27 miembros de la UE. Profundizamos en cada uno de estos sectores con la ayuda de Alex Araujo de M&G, Yan Taw Boon de Neuberger Berman, Sebastian Galy de Nordea AM y Supriya Menon de Pictet AM.

Alex Araujo, gestor del M&G (Lux) Global Listed Infraestructure Fund

Los gobiernos de todo el mundo han anunciado enormes paquetes de estímulo fiscal en respuesta al Covid-19, incluido un mayor gasto en infraestructura, lo que genera un contexto favorable para las infraestructuras cotizadas. Nuestro enfoque a largo plazo no depende, sin embargo, de que continúe la expansión fiscal ni de que las iniciativas gubernamentales tengan un impacto inmediato en el crecimiento económico, pero este tipo de dinámica tiene el potencial de impulsar claramente a esta clase de activo.

El paquete de rescate de la UE destaca por su programa ecológico, en el que la cuestión de la sostenibilidad ocupa un lugar central. La «Next Generation EU» tiene una política clara de promoción de las energías renovables y el transporte limpio, así como la renovación y la eficiencia de los edificios y las infraestructuras necesarias para apoyar una economía más circular. La infraestructura digital es otra área que está recibiendo más inversiones a medida que Europa se esfuerza por mejorar la conectividad en la era digital, con el rápido despliegue de las redes 5G como una de las principales prioridades. La propuesta de Alemania también sigue una línea similar, con 50.000 millones de euros destinados al cambio climático, la innovación y la digitalización. Las empresas expuestas a estas tendencias de crecimiento estructural tienen el potencial de prosperar en beneficio de sus grupos de interés (que incluyen empleados, clientes, accionistas y la sociedad en general).

Es probable que los estímulos fiscales sigan siendo una cuestión recurrente hasta que la economía mundial se encuentre en una posición más firme, pero también es importante no perder de vista el hecho de que las infraestructuras cotizadas se benefician de importantes tendencias a largo plazo, más allá de los proyectos de recuperación actuales. Sectores como las energías renovables, el transporte limpio y la conectividad digital persistirán durante décadas. Son muchas las oportunidades que ofrecen las infraestructuras cotizadas, durante y más allá del Covid-19.

Yan Taw Boon, Director of Research (Asia), Neuberger Berman

El último paquete de ayudas por 1,85 billones de euros de Next Generation EU incluye un nuevo instrumento de inversión estratégica (hasta 150.000 millones de euros) destinado a impulsar los sectores vinculados a la transición verde y digital.

En particular, las inversiones digitales apuntarán a reforzar el cambio digital en la UE, con inversión en más y mejor conectividad, en especial en el rápido despliegue de redes 5G, una más fuerte presencia industrial y tecnológica en inteligencia artificial, ciberseguridad y procesos informáticos en la nube.

Con el creciente número de personas trabajando desde el hogar, estudiando de forma remota, haciendo sus compras e incluso visitando la consulta del médico sin salir de casa, el brote de COVID-19 ha amplificado la importancia de una mejor conectividad y del 5G.

En vista de que los datos son el nuevo petróleo y el 5G su oleoducto, creemos que muchos países europeos han vuelto la vista al 5G como una necesidad más que como un capricho.

Ya observamos cómo muchos países europeos están acelerando la planificación y despliegue de sus redes 5G. Por ejemplo, Deutsche Telekom acaba de lanzar redes 5G que alcanzan al 40% de la población de Alemania y seguirá expandiendo la cobertura 5G. Los Países Bajos acaban de completar en julio la subasta del espectro 5G, mientras que Francia la ha programado para septiembre, con un despliegue de la red 5G en 2021.

Creemos que el paquete de ayudas de la UE también proporcionará soporte económico para mejorar la seguridad de la red 5G, ahora que varios reguladores europeos también han urgido a los operadores de telecomunicaciones a dejar de adoptar equipos de Huawei.

Creemos que, con el paquete de ayudas de la UE, el despliegue de la red 5G por toda Europa recibirá un poderoso impulso, al tratarse de un recurso estratégico y de infraestructura clave para la transición digital de la UE durante los próximos 8-10 años.

Sebastian Galy, responsable sénior de estrategia macroeconómica de Nordea AM

El fondo de recuperación de la UE ayuda a la inversión sostenible centrándose primero en la economía verde, haciendo que el clima sea un elemento central de la política de Europa -antes estaba más centrado en los países nórdicos- y centrándose en la economía en general, lo que retroalimenta la economía verde. El programa se centra en una cuota de gasto climático del 30%, así como en la transición para dejar de utilizar combustibles fósiles, entre otros.

Sin embargo, lo que es mucho más importante es que para 2023 podría estar listo un plan de suministros contaminantes dirigido a países como la India, Brasil y China. Esto cambiaría fundamentalmente el panorama de la economía verde en Europa, haciéndola mucho más competitiva.

Imagine un escenario en el que la producción de acero de China provoque un alto nivel de contaminación, impulsando así las inversiones europeas a favor de un acero más ecológico. Esto le daría a Europa una ventaja competitiva y fomentaría más inversiones en un círculo vicioso.

Para poner esto en contexto, es un giro en el valor del euro para la Economía Verde. Sabemos lo importante que es el tipo de cambio para muchos exportadores y otras industrias y un avance tan significativo es un acontecimiento trascendental.

Por lo tanto, la UE se está tomando su tiempo para preparar el movimiento. Europa está construyendo los hilos que forman la canasta de una Economía Verde a través de la transformación fundamental de sus sistemas de producción y energía, entre otros. Europa es lenta y pesada, pero rueda como una roca y el camino está ahora preparado para abrir oportunidades en múltiples sectores, en particular los tradicionales que compiten con las importaciones contaminantes baratas.

Supriya Menon, estratega multiactivos de Pictet AM

El nuevo fondo de recuperación de la UE de 750.000 millones de euros es, en todos los sentidos, una potente respuesta al shock pandémico, que combinado con el Fondo de Garantía para empresas y Mecanismo Europeo de Estabilidad, eleva el de gasto colectivo de Europa a 1,2 billones de euros, 6,5% de su PIB.

Además de encarnar la responsabilidad colectiva, es ambiciosamente verde y es previsible que tenga el efecto de revitalizar las empresas de la nueva economía en Europa. Hay que tener en cuenta que las acciones europeas han cotizado los últimos 20 años con fuerte descuento respecto a las estadounidenses. Esta brecha refleja que EEUU es hogar de un número mucho mayor de empresas de rápido crecimiento orientadas a tecnología -no hay versiones europeas de Amazon, Google o Apple-, además de regímenes fiscales y reglamentarios más suaves y mayor rentabilidad sobre recursos propios. A ello se añade que las valoraciones de las acciones europeas han descontado riesgo de ruptura de la euro zona la última década. Pero el fondo de recuperación, al canalizar inversión a sectores «verdes» orientados a tecnología, puede revitalizar empresas de la nueva economía en Europa.

De hecho puede abordar uno de los problemas más persistentes de Europa: el mantenimiento de infraestructuras. Como no agota a las economías más débiles con más deuda, puede revertir esta disminución de la inversión y aumentar la productividad de la región, además de poner a Europa camino de reformas más profundas. Más aún, el reequilibrio requiere una inversión pública mejor orientada a la infraestructura digital y el fondo de recuperación contiene provisiones al respecto, lo que debe incluir gasto para mejorar la conectividad y fortalecer la presencia de Europa en las cadenas de valor digitales, inteligencia artificial, ciberseguridad, infraestructura de datos y la nube, redes 5G, computación cuántica y transformación blockchain.