Sell in may and go away, ¿también este año?

  • 08-05-2019

  • 5 minutos

El funcionamiento de los mercados financieros internacionales es un misterio para quienes desconocen las claves internas de la Bolsa. Pero, es que, además, si hablamos de los llamados efectos estacionales, el enigma se extiende a los expertos. Analistas, traders e inversores aluden a dos periodos definidos de actividad bursátil, en los que las cotizaciones se vienen comportando históricamente de forma distinta entre ellos, pero similar a lo largo del tiempo.

El primero es el llamado efecto Halloween, que comprende de noviembre a abril, y el segundo el que abarca de mayo a octubre y que se rige bajo el lema sell in may and go away. Traducido al castellano: vende en mayo y aléjate. Mientras que en los seis primeros meses predomina la tendencia alcista, los seis últimos se suelen caracterizar por un comportamiento más errático.

Ni economistas versados en la materia ni ninguno de los actores financieros citados anteriormente ofrecen una respuesta lógica a esta dinámica. Es la pregunta del millón. Hay quien alude a eventos de la clases altas, ligados a los primeros tiempos del parqué, como la retirada de los brokers ingleses en primavera para asistir tranquilos a Wimbledon y a Ascot.

Junto a estos hábitos sociales, se buscan motivos para la repetición estacional de los índices de rentabilidad en las fechas de las grandes crisis económicas mundiales. Del crack del 29 americano al famoso lunes negro de 1987. Desde Efe&Ene, su director de inversiones Alejandro Martínez cita las más recientes crisis de las punto.com y la última gran recesión internacional de 2008. 

Para Martínez el histórico de la bolsa viene indicar que cualquier excepción a estos comportamientos estacionales sólo confirmaría la regla:

«Visto lo visto, cualquier excepción sólo confirmaría la regla. El año pasado febrero tuvo una caída dramática, y el último trimestre fue durísimo también. Sin embargo, el primer trimestre parece haberlo arreglado todo mágicamente. No hay que descartar que se trate de un comportamiento aleatorio, como sacar una racha de rojos en el casino, pero es cierto que el mercado tiende a perpetuar pautas que empiezan siendo aleatorias para acabar siendo profecías autocumplidas».

Alejandro Martínez, director de inversiones de Efe&Ene

¿Qué hacer este 2019?

Alejandro Martínez se decanta por la tradición, Sell in May and go away ofrece un ejemplo ilustrativo al respecto. Elegimos un activo, un fondo cotizado como SPY, que replica al S&P 500 ( compuesto por las 500 empresas más importantes de Estados Unidos), y comparamos qué hubiera pasado si hacemos caso al refrán o si no lo hacemos. Para ello simularemos una cartera que estuviera comprada de SPY los seis meses “buenos” (noviembre a abril) y que vendiera en mayo, y la compararemos con una cartera que hiciera lo contrario. Los resultados evidencian la superioridad evidente del primer periodo en los últimos 25 años.

Con los datos sobre el papel, Martínez, admite que cada año se producen en los mercados “un par de sustos”, que pueden alterar el curso habitual de los acontecimientos. Pensemos en este ejercicio en los vaivenes del Brexit y los acuerdos comerciales con China. Sin embargo, advierte, incluso con ello, parece que eso no altera demasiado el cómputo de los semestres “buenos y malos” en el largo plazo.

Qué vender

Depende, explica el CIO de Efe&Ene del proceso de decisión de cada inversor:

«En principio es un efecto estacional que afecta a los índices de renta variable, así que esa es la parte que se vería afectada. Dicho lo cual, sería interesante ponerla a prueba para otras clases de activo, o para las inversiones directas que tengamos en cartera, si es el caso».

Alejandro Martínez, director de inversiones de Efe&Ene

La recomendación del experto es adaptarnos a los acontecimientos y estar atentos a las señales. Ignorar efectos como este, advierte es algo que no debe hacerse a la ligera.

¿Deben los inversores vender en mayo?

Christian Schmitt, gestor senior de ETHENEA Independent Investors S.A.

Comencemos por plantearnos el “sell in May and go away“ de dos formas. En primer lugar, cabe preguntarse si los inversores deberían vender sus acciones después de las fuertes subidas acumuladas en general este año. En este caso, creemos que no pues, desde una perspectiva empírica, los fuertes movimientos de precios en un horizonte de 3 meses tienden a ser seguidos por rendimientos superiores a la media en los 6 a 12 meses siguientes. Sin embargo, también es factible que haya una pequeña consolidación a corto plazo y sería, lo que se suele llamar, una corrección saludable. Pero estas consolidaciones no son, en promedio, lo suficientemente significativas como para ajustar el posicionamiento de una cartera en función de ellas.

La segunda versión de la pregunta podría ser si los inversores deberían vender sus acciones al llegar el mes de mayo. En este caso, la respuesta no es simple pues, desde un punto de vista empírico, el «sell in May and go away» encuentra algunas evidencias históricas, de hecho, los meses de verano son los más débiles en términos de rendimiento promedio. Pero esto es sólo un argumento más que los inversores deben tener en cuenta a la hora de tomar sus decisiones de inversión. Sin embargo, existe otro par de argumentos, que son mucho más importantes. Desde nuestro enfoque de mercado, que incluye una visión general de todos los factores que influyen en los rendimientos futuros de la renta variable -sumando todos los factores macroeconómicos, política monetaria, los fundamentales, valoraciones, aspectos técnicos del mercado y señales de otras clases de activos como materias primas, divisas y renta fija-, llegamos a la conclusión de que actualmente existe un entorno de mercado favorable para la renta variable. El hecho de que estemos en mayo y que las bolsas ya hayan registrado algunas ganancias significativas desde principios de año, no es suficiente para vender las acciones en cartera.

¿Momento de aumentar la liquidez en cartera?

Es momento de tener algo de liquidez en cartera. Las razones son bastante simples. Por un lado, definitivamente no es el momento de tener toda la cartera invertida en acciones. Por otro lado, las alternativas en el mercado de renta fija denominada en euros no están aportando rendimientos significativos. Por lo tanto, tener algo de efectivo o mayor liquidez en cartera tiene sentido.

Oportunidades de inversión para los próximos meses

Desde principios de 2018, la economía mundial está experimentando una desaceleración cíclica, especialmente en el sector manufacturero. Actualmente, no esperamos que esa desaceleración desemboque en una recesión mundial, y ya identificamos los primeros signos de esperanza de que lo peor podría haber pasado. Sin embargo, es probable que las incertidumbres económicas y políticas se mantengan durante algún tiempo.

En el entorno actual de creciente incertidumbre, no queremos estar demasiado cíclicos ni demasiado defensivos. En nuestra opinión, los mejores ratios de riesgo/rentabilidad se encuentran actualmente en modelos de negocio de alta calidad con motores estructurales de crecimiento. En este caso, los inversores pueden beneficiarse de dos maneras: por un lado, pueden participar en el desarrollo positivo a largo plazo del negocio y, por otro, los riesgos potenciales a corto plazo de una desaceleración inesperada y continua se ven limitados en la mayoría de los casos gracias a la alta calidad de la empresa. En general, estas oportunidades pueden encontrarse en casi todas las regiones o sectores. No obstante, desde una perspectiva top-down, seguimos decantándonos por EE.UU. por encima de los valores europeos, ya que la lista de riesgos potenciales sigue siendo mucho más larga para los valores del viejo continente frente a sus comparables estadounidenses.