¿Sirven los fondos mixtos para protegernos de una caída en la bolsa?

  • 07-12-2017

  • 2 minutos

Una cartera 60/40 renta variable y fija es un porfolio usado frecuentemente  a largo plazo por las estrategias pasivas para diversificar  y minimizar el riesgo sin perder un ápice de rentabilidad.

Los gestores activos usan otras métricas bien sea cuantitativas o ratios como el Per de Shiller o el EYG para determinar la ponderación de ambas clases de activos.

El gran mercado alcista de bonos de los últimos 30 años parece haber acabado y todo indica que el tensionamiento de la política monetaria no ha hecho nada más que empezar y los gestores más viejos del lugar piensan que esta vez los bonos no ayudarán a mitigar la caída de la bolsa que inevitablemente tendrá lugar  dado sus bajos tipos.

Repasemos lo acontecido con ayuda de Wellington Managament para ver que ha sucedido  en el pasado y extraigamos conclusiones.

¿Los bonos soberanos diversifican el riesgo de la renta variable?

La buena noticia es que históricamente los bonos soberanos de los mercados desarrollados han diversificado el riesgo de la renta variable en periodos de estrés de mercado ante caídas moderadas de la renta variable, aunque los tipos de interés sean bajos.

Pero, los bonos gubernamentales no pueden proteger las carteras ante una caída fuerte de la renta variable habiendo una clara relación entre la magnitud de la corrección de la renta variable y la capacidad que tienen los activos de renta fija de compensar esa caída, siendo casi irrelevante el nivel de tipos de interés previo existente.

Cómo no sabemos cuando vendrá el crash, ¿el cupón importa?

Como hemos visto, los bonos gubernamentales de los países desarrollados son los menos óptimos para cubrir una caída de la renta variable de mediana magnitud. Los bonos corporativos serían los más idóneos, ya que su carry ayuda, siempre que los mantegamos un tiempo significativo en cartera.

¿El activo que más puede proteger nuestra cartera? Depende de la magnitud de la corrección.

El siguiente cuadro muestra el comportamiento hipotético de una cartera de 50% RV y 50% RF con diferentes tipos de activos.

Vemos que los escenarios de caídas superiores al 10% son una minoría. En escenarios de caídas menores al 10%, los activos que mejor se comportaron fueron el high yield y bonos de mercados emergentes, mientras que los peores fueron los bonos gubernamentales de países desarrollados.

Este gráfico nos muestra un resumen de lo acontecido hasta el momento.

Muchos inversores están preocupados por la subida de tipos de interés, una inflación potencialmente mayor y el impacto sobre el mercado de que los bancos centrales empiecen a vender activos que compraron durante el QE. Desde Wellington creen que:

  • La correlación entre los activos más y menos arriesgados debería permanecer negativa.
  • En un periodo inflacionista las acciones lo hacen mejor que los bonos.
  • Un periodo de estagflación podría positivizar la correlación pero esto es menos probable.

La correlación negativa entre los bonos de mayor calificación crediticia con los activos arriesgados, ha ayudado históricamente a la estabilización de las carteras.  A pesar de que no ven ninguna razón para que esta correlación se vuelva positiva, los bonos soberanos no son los más óptimos para cubrir la cartera dado que ofrecen una diversificación muy baja.

La renta fija más arriesgada pueden dar la sorpresa positiva. Tiene una mayor correlación con la renta variable que los bonos soberanos de los mercados desarrollados, pero también tienen una mayor cupón, lo que puede compensar mejor las caídas moderadas  en la renta variable. A partir de caídas  superiores al 15% los bonos de alta calidad crediticia lo vuelven a hacer ligeramente mejor.