Steve Watson (Capital Group): «China y EEUU se necesitan el uno al otro, no tardarán en llegar a un acuerdo»

  • 28-05-2019

  • 4 minutos

Ante el reciente recrudecimiento de las relaciones comerciales entre China y EEUU, con amenazas procedentes de ambas partes de castigar con aranceles nuevos, Steve Watson, gestor de renta variable de Capital Group, ofrece su opinión sobre las susceptibles negociaciones, el posible impacto de todo ello en los mercados de valores mundiales y sus perspectivas a largo plazo sobre las acciones chinas.

Steve cuenta con 31 años de experiencia en el mundo de la inversión, 28 de ellos con Capital Group. En el inicio de su carrera en la firma, como analista de renta variable, cubrió el área de propiedad y transporte asiáticos, así como transporte y servicios públicos europeos. Posee un MBA en finanzas, un máster en estudios franceses por la Universidad de Nueva York y una licenciatura en francés por la Universidad de Massachussetts.

Watson vive en Hong Kong donde tiene un asiento en primera fila para presenciar la guerra comercial entre los Estados Unidos y China. Aprecia cierto contraste entre la opinión generalizada sobre la alarmante ralentización de la economía de China y la imagen que ve cuando camina por las calles de Pekín, Shanghái y Shenzhen, entre otros lugares.

«Como inversor, es interesante vivir en China y ver abarrotados los comercios y los restaurantes. Cuando se observa China desde lejos, es fácil imaginar un país atrincherado, que sufre una guerra comercial prolongada. Sin embargo, no es eso lo que se percibe al estar aquí. Creo que la gente está frustrada por la política, pero la vida continúa y los negocios siguen adelante».

Steve Watson, gestor de renta variable de Capital Group

Entrevista a Steve Watson, gestor de Capital Group

Los mercados han estado al límite este mes, ya que las negociaciones comerciales se encuentran aparentemente estancadas. ¿Ve una solución cercana?

Hay que ponerse en contexto. Hasta hace dos semanas, parecía que las negociaciones comerciales iban bien. Los mercados estaban alcanzando nuevos máximos históricos y todo el mundo esperaba que se anunciara un acuerdo. Entonces, ¿se ha esfumado todo el optimismo de golpe? No lo veo de esa manera.

Nadie dijo que fuera un proceso fácil. Se sabía que las negociaciones con China iban a ser prolongadas y complejas. Estamos justo en ese punto. No obstante, creo sinceramente que ambos países se necesitan el uno al otro. En lo que se refiere al comercio internacional, están inevitablemente vinculados. A todos les conviene resolver cuanto antes esta desavenencia y volver a ponerse en marcha. Así que creo que no tardarán en llegar a un acuerdo. ¿Será en mayo, junio o septiembre? No lo sé. Pero llegará en algún momento, porque opino que beneficia tanto a Estados Unidos como a China.

¿Tiene alguna reserva a la hora de invertir en empresas chinas en este momento?

En absoluto. Muchas de las empresas más grandes y conocidas de China que cotizan en bolsa (gigantes de Internet como Alibaba, Baidu, Tencent y Ctrip, por ejemplo) no están expuestas de manera significativa a las alteraciones del comercio internacional. Están dirigidas fundamentalmente al mercado nacional. Puede que los precios de sus acciones se vean afectados por el sentimiento negativo de los inversores hacia China, pero no creo que eso influya en sus beneficios a estas alturas.

¿Qué tipo de impacto crees que tendrán los actuales aranceles y los propuestos sobre los productos estadounidenses y chinos?

Resulta difícil preverlo sin saber durante cuánto tiempo se aplicarán estos aranceles. Si se mantenen durante un tiempo, los fabricantes, los distribuidores, los minoristas y, por finalmente, los consumidores, sufrirán las consecuencias. Desde el punto de vista estadounidense, sería difícil reemplazar algunos productos chinos. Imposible ir a Walmart con la intención de comprar juguetes que no provengan de China. Solo se encontraría con montones de bloques de Lego, porque es la única marca de juguetes importante que no viene de China hoy en día.

Desde el punto de vista chino, creo que el impacto sería significativo, pero menor que el que habría tenido en el pasado. Gran parte de la economía de China ahora se basa en el consumo personal. Está mucho más orientada a los servicios que antes. Por tanto, aunque no hay duda de que los aranceles han perjudicado a los fabricantes chinos, lo más probable es que el crecimiento de la economía general del país no se vea obstaculizado tanto como lo hubiera hecho hace cinco años.

Si continúa en punto muerto, ¿cree que la Reserva Federal u otros bancos centrales de todo el mundo podrían considerar recortar los tipos de interés?

No inmediatamente. La primera reacción siempre se ve en los mercados de valores, y lo estamos viendo ahora; dependiendo de los titulares del día. Las acciones chinas son las más perjudicadas. Luego, los mercados emergentes; especialmente lugares como Brasil, que suministra las materias primas que China necesita para impulsar su economía. Y, por último, el resto del mundo empezará a notarlo, incluidos los mercados estadounidenses.

Teniendo esto en cuenta, creo que el de China será el primero en responder. Tienen una gran cantidad de recursos que pueden utilizar, como nuevas medidas de estímulo, reducción de impuestos, financiación de más proyectos de infraestructura y permitir que la disponibilidad de crédito crezca a un ritmo más rápido. Si los líderes chinos se ponen nerviosos con respecto al crecimiento económico, probablemente tomen algunas o todas esas medidas.

Como bien sabe, la Reserva Federal aplazó sus planes de aumento de tipos de interés a principios de este año, y ese acto conciliador se ha repetido de forma general en otros bancos centrales. El mensaje es: ahora mismo mantenemos una postura neutral con respecto a los tipos de interés. Creo que seguirá siendo el caso durante el resto del año, o hasta que veamos algunos datos económicos convincentes que empujen a la Reserva Federal en otra dirección.

¿Algunas palabras de despedida?

Al dar un paso atrás y observar el panorama general, veo que las cuestiones planteadas en esta disputa comercial no tienen por qué ser malas para China. Sin duda, ha sido un proceso difícil, pero creo que en los próximos años la economía china podría beneficiarse mucho de los tipos de reformas que Estados Unidos está proponiendo. La protección de los derechos de propiedad intelectual, por ejemplo, podría ser muy beneficiosa para las empresas chinas con visión de futuro, ya que cada vez desarrollan más su propiedad intelectual.

La economía China ha crecido mucho durante las últimas tres décadas, con un promedio aproximado de un 10 % al año durante ese periodo. Este proceso ha sido, cuanto menos, impresionante. Y si el país desea continuar generando un crecimiento económico fuerte y fomentando la prosperidad de la población china, no sería mala idea honrar sus compromisos bajo la Organización Mundial del Comercio y liberalizar más mercados de acuerdo con los estándares internacionales. Les haría más fuertes a largo plazo.

De hecho, yo diría que las caídas de mercado que hemos presenciado últimamente brindan una buena oportunidad de compra para determinadas empresas en China. La incertidumbre siempre conduce a la caída de los precios de las acciones. Permite comprar con valoraciones bastante más atractivas. Para los inversores a largo plazo, la volatilidad del mercado puede ser una gran ventaja.