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La subida del mercurio calienta a los precios del carbono

  • 26-08-2019

  • 4 minutos

El mercado bajista de los futuros sobre carbono culminó en 2017. Entre julio de 2017 y julio de 2019, los precios de estos contratos han acumulado una subida del 375%. Además, durante los últimos dos años, el carbono ha sido la materia prima de mejor rentabilidad. Ha sido superior a la de los incrementos del paladio, el crudo y el oro, los cuales últimamente han acaparado todos los titulares. Como un futuro sobre materia prima menos conocido, el carbono ha estado por fuera del radar de la mayoría de los inversores. A medida que aumenten las temperaturas globales, es probable que la Unión Europea, firmante del Acuerdo de París, redoble los esfuerzos para evitar el incremento de las emisiones de los gases del efecto invernadero.

Los precios del carbono se han recuperado de un suelo bajo. Desde que se lanzó el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS) en 2005, ha sido difícil determinar la cantidad justa de licencias para la práctica de las actividades contaminantes. Un desplome en los precios del carbono de más de 30 euros por tonelada en 2008, a menos de 5 euros por tonelada en 2013, puso en marcha un mercado bajista que ha durado cerca de ocho años. Si bien la Gran Crisis Financiera pudo haber iniciado el colapso, lo cierto es que la economía europea ya venía acumulando años de recuperación y los precios del carbono, años de languidez debido a un exceso de oferta de los derechos de emisión. Esto explica por qué la UE ha redoblado los esfuerzos para ajustar la disponibilidad de los permisos. En este sentido, el bloque ha estado reduciendo el suministro de licencias de emisión en un 1,74% anual desde que comenzó la Fase 3 del programa en 2013. A medida que el ETS de la UE entre en la Fase 4 del programa en 2021, los derechos de emisión se reducirán en un 2,2% hasta 2030.

Gráfico 1: el rendimiento histórico de los futuros sobre carbono

Fuente: Bloomberg, WisdomTree, con los datos disponibles al cierre del 9 de agosto de 2019.

A medida que ha avanzado la recuperación económica, la actividad contaminante ha ido en aumento. Tal como destacan los datos de BP, las emisiones de carbono aumentaron en la región entre 2013 y 2017. Es así que el progreso en la reducción de gases nocivos en la atmósfera, ha sido, en dicho período, decepcionante. Para garantizar la continua disminución de las emisiones, es vital que las reducciones sean más agresivas en la Fase 4 de los permisos.

Gráfico 2: las emisiones de dióxido de carbono de la UE

Fuente: BP, WisdomTree, con los datos disponibles al cierre del 3 de agosto de 2019.

Tras la firma de la UE del Acuerdo de París –en donde se establece un compromiso a limitar los aumentos de las temperaturas globales a no más de 2 grados centígrados-, la UE está bajo presión para hacer más. En este sentido, la Comisión Europea (CE) es similar al Banco Central Europeo, ya que en lugar de gestionar la oferta monetaria para alcanzar un nivel de inflación determinado, es responsable de ajustar las emisiones de carbono bajo el ETS de la UE, para alcanzar el nivel apropiado de carbono y otras emisiones de modo tal de acotar los incrementos de temperatura. Sin embargo, vemos una clara diferencia entre ambas entidades: mientras que la CE no aflojará su política a corto plazo, ya que es probable que se fije un objetivo más agresivo aún, el BCE, en cambio, prosigue con su objetivo inflacionario fijado desde un principio. En un futuro predecible, contemplamos que se endurezcan las políticas en el EU ETS.

Con la CE bajo un nuevo liderazgo, el mercado está convencido de que la institución administrativa mantendrá estas políticas para continuar con su programa de ajuste de emisiones. Sin embargo, existen riesgos que no pueden ser ignorados, como por ejemplo:

  • El Brexit: el ETS de la UE depende actualmente de la participación del Reino Unido. ¿Qué sucede si el Reino Unido abandona el sistema de manera desordenada? ¿Se inundará el mercado de las licencias de las instituciones del Reino Unido?
  • El creciente populismo – al estilo de los Chalecos Amarillos-: ¿rechazará la base de la gestión climática es pos de obtener una energía menos costosa? ¿Continuarán los gobiernos descuidando a aquellos que se sienten excluidos de los últimos diez años de revalorización de los activos de mercado en general? De ser así: ¿seguirán siendo los objetivos climáticos el chivo expiatorio para el deterioro de los niveles de vida de los menos calificados y económicamente marginados?

Claramente hay factores que mitigan los riesgos precedentes, como por ejemplo:

  • El plan de contingencia del Brexit ya ha comenzado a trabajarse. El gobierno del Reino Unido afirma que está firmemente comprometido con sus acuerdos internacionales sobre el cambio climático y por lo tanto, es poco probable que salga de una manera que socave el sistema ETS de la UE.
  • Asimismo es probable que surja un “levantamiento verde”. En las recientes elecciones de la UE, los Verdes han obtenido la mayoría de votos en Berlín, Dublín y Bruselas. Algunos analistas políticos, predicen que los Verdes se convertirán en los “impulsores de las leyes” en el proceso de decisión. Es probable que esto mantenga a las políticas ambientales en la agenda.

Si bien los precios de los futuros sobre carbono siempre han estado sujetos a decisiones políticas -y esperamos que continúe siendo así como en el pasado-, creemos que la inercia política en este punto, es muy favorable para dichos precios, ya que la Unión Europea ha puesto su mirada en la obtención de mejores resultados ambientales.