Un ‘sweet spot’, pero atención a la macroeconomía

  • 27-03-2019

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Los activos de riesgo llevan experimentando una fuerte tendencia alcista desde principios de año. La pregunta clave que se hacen desde Amundi es: ¿hacia dónde vamos ahora? En la situación actual, hay dos fuerzas impulsoras en las que centrarse:

1. Giro dovish de los principales Bancos Centrales – el game changer este año. El ciclo de subidas de la Fed parece haber terminado; disipándose la posibilidad de futuras subidas. El BCE ha ido más allá confirmando que la narrativa lower for longer (“tipos más bajos durante más tiempo”) va a persistir, anunciando un nuevo TLTRO, e introduciendo también la posibilidad de nuevas medidas acomodaticias.

2. Desaceleración del crecimiento global y presiones inflacionistas muy limitadas, constituyendo ambas el fundamento principal de la postura dovish de los bancos centrales. Los datos macro han sido más frágiles en la UE y también se observan focos de debilidad en EEUU. De cara al futuro, esperamos que la economía de la UE toque fondo y que potencialmente mejore en la 2ª mitad del año (excluyendo la probabilidad de un shock de confianza): y prevemos una ligera desaceleración en EEUU,mientras que vemos una probabilidad muy limitada de recesión.

En el primer trimestre del año, las políticas monetarias más flexibles (fuerza 1) han dominado claramente. Los mayores beneficiarios han sido los activos de riesgo.  

corto plazo, perseguir al mercado no parece la decisión más inteligente. La mayor parte del diferencial de valoración que destacamos a principios de año se ha cerrado ya. Además, el péndulo que impulsa al mercado podría oscilar un poco, desde unos bajos tipos de interés (buenas noticias) hacia un crecimiento débil (malas noticias). Asimismo, el cambio del entorno de «malas noticias son buenas noticias» al modo «malas noticias son malas noticias» es el mayor riesgo al que se enfrentan los inversores en este momento, importante en un momento en que el máximo de beneficios ha quedado atrás y en el que prevalecen las disputas comerciales. De hecho, todavía no se sabe hasta dónde pueden llegar las malas noticias. Una pequeña muestra de esta incertidumbre se pudo ver hace dos semanas cuando el BCE revisó a la baja sus previsiones de crecimiento e inflación y los valores financieros sufrieron a pesar del anuncio del nuevo TLTRO. Pero, mientras el “sweet spot” (punto óptimo) se mantenga  intacto (es decir, que haya un consenso acomodaticio de los bancos centrales sin un deterioro adicional en las perspectivas de crecimiento), habrá cierto respaldo para los activos de riesgo, incluso si los diferenciales de valoración son menos atractivos.

Oportunidades de inversión

Continuamos viendo algunas oportunidades en los activos de riesgo, pero al mismo tiempo, sugerimos moderación en el uso de los presupuestos de riesgo teniendo en cuenta la reciente trayectoria. Al ver un alza direccional adicional limitado, preferimos evitar las áreas en las que el perfil de riesgo parece asimétrico a corto plazo (es decir, con más riesgo de corrección que de alza adicional).

Este es el caso de la renta variable, donde nos hemos vuelto más cautelosos, con una preferencia por los mercados emergentes (donde todavía somos constructivos) frente a los mercados desarrollados (más cautelosos). Un nuevo punto de entrada (principalmente para las acciones europeas) podría surgir cuando la tendencia negativa en la revisión de beneficios toque fondo, y creemos que lo hará, si estamos en lo cierto en cuanto a no ver una mayor desaceleración y una mejoría en el segundo semestre.

En esta fase de “esperar y ver”, los mercados corporativos (particularmente en Europa) siguen siendo atractivos. En el futuro, será importante observar el lado macroeconómico: el sweet spot podría terminar si hay un deterioro macroeconómico – este no es nuestro escenario. Sin embargo, podría estar más cerca de lo que parece, y será primordial identificar cualquier señal o factor que pueda poner en peligro el mantenimiento de este sweet spot, teniendo en cuenta los riesgos que podrían empeorar el escenario, como un desaceleración brusca de la economía china, un Brexit caótico con consecuencias negativas para el crecimiento europeo, y/o un aumento de las tensiones comerciales que podrían perjudicar el mercado global.

A medio plazo, más allá de los movimientos cíclicos y de cualquier sweet spot; fuerzas estructurales (como la demografía o la baja inflación estructural) seguirán manteniendo bajos los tipos de interés. Frente a unos rendimientos esperados más bajos, los inversores no tendrán más opción que identificar y explotar el valor allí donde se encuentre o se restaure. Esto implica ser sistemático y rápido, y esta es una de las lecciones principales aprendidas este año, dada la velocidad con la que el mercado se ha movido este año hasta la fecha.