Tras la primavera de la economía, ¿llegará el verano?

  • 07-06-2019

  • 7 minutos

mar

Los indicios de estabilización de la economía mundial han aumentado en las últimas semanas. Tras una larga fase de debilidad, los indicadores económicos globales mejoraron en abril, por primera vez en los últimos once meses, gracias a los mejores datos de EEUU y China. Esta evolución se prolongó parcialmente en mayo, aunque no de forma continuada ni homogénea en todas las regiones. Se observa que algunos sectores cíclicos, como las manufacturas y el comercio internacional, siguen tocando fondo en la economía, mientras que han mejorado los datos económicos de la zona del euro, Japón y el Reino Unido. En un contexto de estímulos monetarios y fiscales reforzados, podría producirse en el verano una recuperación de la economía, por lo menos con carácter temporal. Aunque esta mejoría temporal no bastaría por sí sola para revertir el escenario de ciclo tardío hacia un panorama de crecimiento, sí que podría apaciguar los temores de recesión que se perciben reiteradamente en los mercados de capitales. El destino del ciclo económico actual se decidirá en 2020. Es posible que las autoridades monetarias y fiscales logren un «aterrizaje suave» que siente las bases de una nueva recuperación, pero también podría llegarse a un contexto recesivo con un posible «aterrizaje brusco» de la economía. Por lo tanto, no hay nada definitivo a este respecto.

Lo que está claro es que cuantos menos riesgos geopolíticos, mejor. Estos no solo incrementan las primas de riesgo en los mercados financieros y son una fuente de continuos altibajos en la economía, sino que dificultan la planificación de las empresas a largo plazo y, con ello, las inversiones del sector privado. Con una rápida constitución de la mayoría en el Parlamento Europeo, avances constructivos en lo que se refiere al Brexit y señales de distensión en la guerra económica entre EEUU y China, tendríamos algo más que tan solo una tibia brisa primaveral. Esperemos que tras la primavera de la economía, llegue el verano.

Mercados en detalle

  • Todavía no es seguro que se produzca una recuperación duradera de la actividad económica mundial. Además, la guerra comercial está erosionando la confianza de los inversores, tanto en los mercados de capitales como en la economía real.
  • En los mercados de capitales, las valoraciones siguen mostrándose dispares. Algunas clases de activos importantes como, por ejemplo, las acciones y los bonos estadounidenses, o también los bonos federales alemanes, muestran valoraciones que parecen excesivas. En cambio, las valoraciones de algunos mercados emergentes parecen favorables, en comparación.
  • Actualmente es recomendable una asignación más bien neutral entre acciones y bonos.

Acciones alemanas

  • El crecimiento de la actividad en los sectores alemanes de los servicios e inmobiliario sigue contrarrestado por el debilitamiento de las exportaciones. La confianza empresarial, medida por el índice ifo, se sitúa por debajo de su media a largo plazo. Últimamente se ha debilitado el componente de servicios, mientras que la construcción se mantiene estable. Esto indica que la economía sigue perdiendo impulso.
  • Pese a los riesgos de retroceso de la economía exterior, el consumo privado debería seguir actuando como respaldo, gracias a la excelente situación del mercado laboral y los fuertes incrementos salariales. Una recuperación pasajera de la economía mundial debería constituir una noticia positiva para las economías exportadoras como Alemania.
  • Teniendo en cuenta la relación precio/beneficio de Shiller, las valoraciones de las acciones alemanas resultan moderadamente atractivas con respecto a su media a largo plazo.

Acciones europeas

  • A la vista del intenso flujo de salidas netas, Europa parece formar parte del segmento accionario más infraponderado por los inversores internacionales.
  • No obstante, las valoraciones se muestran entre moderadas y razonables, y la política (palabra clave: Brexit) parece moverse en torno a una encrucijada, mientras que las expectativas negativas deberían estar ya descontadas. La rentabilidad por dividendo se está moviendo en la zona del euro justo por debajo del 4 %. Enlace a la versión inglesa.
  • Es probable que surjan oportunidades, al menos de carácter táctico. Ahora bien, para poder mantener resultados superiores a los de las acciones estadounidenses, las acciones de la zona del euro deberán mostrar una mejor dinámica de beneficios. Últimamente se ha frenado la recuperación de los márgenes de beneficio en la zona del euro.

Acciones estadounidenses

  • Las elevadas valoraciones del mercado de acciones estadounidense (medidas por la relación precio/beneficio de Shiller) están lastrando las perspectivas de rentabilidad a medio plazo.
  • Con el agotamiento del impulso fiscal, las acciones estadounidenses se situarán en una posición de espera. Tampoco los datos macroeconómicos y de beneficios empresariales parecen justificar ya una sobreponderación.

Acciones japonesas

  • La mayor debilidad de los datos, tanto mundiales como nacionales, tiene un efecto de lastre. Los volúmenes de negocio y los beneficios están perdiendo fuelle.
  • La situación de los pedidos fue más bien sobria en los últimos meses, aunque el producto interior bruto evolucionó en el primer trimestre mejor de lo esperado.
  • No parece que los precios al consumo (básico) vayan a dar un motivo al Banco de Japón para ajustar su política monetaria extremadamente acomodaticia.
  • En conjunto, el mercado japonés no ofrece ventaja alguna respecto de las acciones mundiales.

Acciones de mercados emergentes

  • El giro acomodaticio de la Reserva Federal debería mejorar las condiciones de los mercados financieros en los países emergentes. Un dólar más débil supondría un apoyo adicional para los países emergentes.
  • Todavía no se observa una aceleración del crecimiento, si lo medimos, por ejemplo, en términos de volumen comercial, pero otros factores justifican el optimismo, como la serie de datos de las últimas semanas o la expansión del crédito en China.
  • El saldo de los flujos de capitales volvió a empeorar, en gran medida a causa de la escalada en el conflicto comercial.

Sectores

  • La recuperación cíclica de los sectores está perdiendo impulso. – Dadas las perspectivas de rentabilidades inferiores a la media, los dividendos deberían cobrar mayor importancia.
  • Los valores de energía y seguros combinan una valoración mayores riesgos de recesión a medio plazo limitan las posibilidades de subida de los rendimientos, sobre todo a largo plazo.
  • El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años ha caído a su nivel más bajo desde principios de 2018.

Inversiones: ahorrar con ahorro

  • Cuando se invierte en los mercados de capitales, el factor tiempo y el momento de entrada («timing») resultan decisivos. Los efectos del interés compuesto pueden justificar una visión a largo plazo.
  • Un plan de ahorro a largo plazo ofrece una inversión regular que evita el «timing» desfavorable, ya que el inversor puede utilizar a su favor el efecto de los costes medios. Si invierte con regularidad un importe determinado, por ejemplo en un fondo de inversión, estará comprando más participaciones cuando las cotizaciones bajan, y menos cuando suben. Estará ahorrando con el ahorro.
  • El efecto de los costes medios también puede convenir a los inversores que desean volver al mercado pero tienen dudas en cuanto al momento de entrada. ¿Por qué no fraccionar un importe de inversión grande en varias «porciones» e ir invirtiendo a lo largo de un periodo determinado?
  • El efecto de los costes medios también puede convenir a los inversores que desean volver al mercado pero tienen dudas en cuanto al momento de entrada. ¿Por qué no fraccionar un importe de inversión grande en varias «porciones» e ir invirtiendo a lo largo de un periodo determinado?

Bonos Euro

  • Con el anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de que a partir de septiembre pondría en marcha operaciones de refinanciación a más largo plazo («TLTRO») para apoyar a los bancos, así como de aplazar, «por lo menos hasta finales de 2019», la subida prevista de los tipos de interés de referencia, la represión financiera pasa a la siguiente fase. En Europa, los rendimientos de gran parte de los bonos soberanos se están moviendo en terreno negativo.
  • Aunque la deuda pública alemana se ve sostenida por la política monetaria acomodaticia y el persistente contexto de inflación moderada y riesgos políticos, la sobrevaloración fundamental tiene un efecto de lastre.
  • Tras el cese de las compras (netas) de bonos por parte del BCE en el marco de la flexibilización monetaria («QE»), la deuda pública de los países periféricos de la zona del euro continúa siendo más vulnerable a un recrudecimiento de los riesgos políticos (sobre todo en Italia).

Bonos internacionales

  • Las valoraciones de los mercados de renta fija nos siguen pareciendo excesivas. No obstante, en el contexto de las medidas de política monetaria más recientes no cabe esperar actualmente modificaciones apreciables del nivel de los tipos de interés.
  • En todo caso, la actitud cautelosa y expectante de muchos bancos centrales, la persistente represión financiera y los mayores riesgos de recesión a medio plazo limitan las posibilidades de subida de los rendimientos, sobre todo a largo plazo.
  • El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años ha caído a su nivel más bajo desde principios de 2018.

Deuda de mercados emergentes

  • Las perspectivas de los bonos y las divisas de mercados emergentes se muestran positivas para los inversores orientados al largo plazo, gracias a sus valoraciones atractivas.
  • Además, desde principios de año ha aumentado la entrada de capitales de inversión en esta clase de activos, sobre todo en bonos denominados en divisas fuertes. Esto podría estar relacionado con las expectativas de relajación de las tensiones comerciales entre China y EEUU.
  • En vista de que no se observan apenas amenazas de inflación, es posible que algunos bancos centrales bajen sus tipos de interés de referencia.

Bonos empresariales

  • En la deuda de grado de inversión («investment grade») y de alta rentabilidad («high yield») se vive un tira y afloja entre, por un lado, la política monetaria más flexible y datos del crédito sólidos y, por el otro, un contexto microeconómico difícil y unas valoraciones que parecen excesivas.
  • Las probabilidades de impago implícitas de la deuda de la media de las tasas de morosidad acumuladas del pasado. No obstante, la diferencia entre ambas magnitudes (el valor redondeado para la prima «pura» de riesgo de crédito y la de liquidez) se encuentra por debajo de su media a largo plazo en el caso de los bonos de alta rentabilidad («high yield»), y cerca de esta media en los de mayor calidad crediticia («investment grade»). De acuerdo con este análisis, ambos segmentos siguen estando sobrevalorados.
  • Las primas «puras» de riesgo de crédito y de liquidez(calculadas sobre la base de las tasas de impago implícitas del mercado frente a las acumuladas históricas) indican una valoración relativa neutral de los bonos de empresa europeos de categoría de inversión («investment grade») frente a los bonos del Estado, y una valoración de los bonos europeos de alta rentabilidad («high yield») que sigue siendo excesiva.

Divisas

  • A medio plazo prevemos un debilitamiento del dólar estadounidense. Los motivos para ello son las valoraciones elevadas y la perspectiva de un creciente «déficit gemelo» (más déficit presupuestario y mayor déficit por cuenta corriente), las cuales deberían, a medio plazo, ejercer una presión a la baja sobre el dólar estadounidense.
  • No obstante, y debido a que otros bancos centrales han seguido la estela marcada por la política monetaria estadounidense, el billete verde podría mantenerse al mismo nivel en los próximos meses.
  • La crisis turca también ha dado lugar a que se vean presionadas otras divisas de mercados emergentes. Además, el elevado endeudamiento externo está lastrando a las divisas «duras».