Tras la respuesta de China a EEUU con una subida de aranceles, ¿qué pueden hacer los inversores?

  • 15-05-2019

  • 6 minutos

China ha contraatacado a Estados Unidos en la guerra comercial y lo ha hecho anunciando una subida de aranceles sobre los productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares a partir del próximo 1 de junio. Tras este último movimiento, se intensifica la guerra comercial entre ambos países después de que el pasado viernes el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, incrementara los aranceles a los productos del país asiático por un total de 200.000 millones de dólares.

Con estos nuevos acontecimientos la pregunta que cabe hacerse es qué pueden hacer los inversores con el nuevo escenario que se ha configurado. Os dejamos con los comentarios de los expertos de Fidelity International, Martin Currie (filial de Legg Mason) y Flossbach von Storch.

Bryan Collins, Responsable de renta fija asiática y gestor del FF Asian High Yield Fund

Para China, las consecuencias de un arancel del 25% sobre otros 325.000 millones de dólares de productos deberían recortar el PIB del país entre 1 y 1,1 puntos porcentuales durante los próximos 12-18 meses. En el plano comercial, el riesgo informativo sigue siendo elevado mientras las negociaciones se intensifican, especialmente tras la recuperación reciente. En general, las noticias relacionadas con el proteccionismo comercial provocarán fases de volatilidad, aunque a tenor de los fundamentales macroeconómicos favorables, este hecho probablemente dé lugar a posibles oportunidades de compra, sujeto a una cuidadosa selección de emisiones y títulos.

Las represalias comerciales probablemente obliguen a China a mirar hacia su mercado interno para mantener la estabilidad social y económica, lo que posiblemente se traduzca en más medidas específicas de relajación. Recientemente, la Asamblea Popular Nacional de China confirmó que continuará con su apoyo monetario y presupuestario, junto con iniciativas para impulsar la demanda interna. Las presiones externas derivadas de la escalada de las tensiones comerciales probablemente hagan que las medidas de relajación se mantengan por ahora.

Jing Ning, gestor del FF China Focus Fund

No ha cambiado la visión que manejaba anteriormente, a saber, que la disputa comercial entre China y EE.UU. dominará el ánimo de los inversores durante algún tiempo, y la clave es que la relación a más largo plazo ente las dos naciones probablemente sea más difusa, sin una colaboración o cooperación clara entre ellas. A muy corto plazo, esperamos que los mercados sigan presa de la volatilidad. Lo anterior no es necesariamente negativo para los inversores, a la vista de las oportunidades que surgen de la volatilidad, y estábamos descontando su posible efecto a la hora de evaluar ideas de inversión concretas, pero en general, nuestros fondos no están expuestos a empresas exportadoras y seguimos centrados en los fundamentales, sobreponderando los sectores más orientados hacia la economía interna.

George Efstathopoulos, Co-gestor del FF Global Multi Asset Income Fund

La guerra comercial está repercutiendo de forma efectiva en el ánimo del mercado y se ha dejado sentir durante las últimas jornadas bursátiles. La debilidad de la bolsa y la moneda china podría continuar en el caso de que el sentimiento siga deteriorándose. En nuestra estrategia multiactivos global orientada a las rentas ya habíamos cerrado nuestra posición en CNY antes de la escalada de la guerra comercial la semana pasada. También habíamos reducido ostensiblemente la exposición al CNY en nuestras estrategias multiactivos asiáticas orientadas a las rentas antes de la semana pasada.

El sentimiento bajista actual podría presentar, de hecho, oportunidades de compra, siempre que la retórica de la guerra comercial no afecte a los fundamentales. Estamos muy atentos al impacto en los fundamentales económicos.

En cualquier caso las consecuencias de la guerra comercial son, en sí mismas, bastante limitadas, comparadas con el tamaño del PIB de China y sus recientes medidas de estímulo. China tiene capacidad para actuar y amortiguar el impacto de la guerra comercial con políticas específicas y el agravamiento de la guerra comercial les dará más razones para mover ficha. China está más preparada que en 2018, ya que está estimulando su economía con medidas presupuestarias y monetarias. Los diferenciales de los bonos corporativos del mercado interno se han estabilizado, mientras que los costes de la financiación externa se han relajado de forma significativa. Esta vez, el sentimiento negativo derivado de la escalada de la guerra comercial no coincide con una crisis crediticia.

China también reforzó sus medidas de apoyo a las empresas privadas, que son clave para el crecimiento del PIB y el empleo en China. Podríamos ver políticas que estimulen aún más la liquidez para las pequeñas y medianas empresas. Estas acciones serían favorables para nuestras posiciones en bonos high yield de Asia/China. También podríamos ver más medidas de tipo presupuestario, como rebajas de impuestos o tasas. Además, también estamos muy atentos al efecto de la guerra comercial sobre la inflación, que podría sentirse tanto en EE.UU. como en China.

Kim Catechis, gestor y responsable de mercados emergentes de Martin Currie, filial de Legg Mason

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo a través de Twitter que los EE.UU. aumentarían los aranceles sobre las importaciones de China en 200.000 millones de dólares al 25%, desde el 10% actual. Sus tweets decían que el aumento en las tarifas arancelarias entraría en vigor el pasado viernes 10 de mayo.

Si la medida fue un intento de cerrar las negociaciones rápidamente, o una confirmación de que no podrá presentar el acuerdo como una victoria, fue de alto riesgo porque la amenaza le obligó a seguir adelante. Como escribí hace una semana, la reacción de Pekín siempre iba a ser predecible: Xi Jinping nunca iba a ceder en esta negociación. Por lo tanto, la apuesta parece haber forzado a ambos lados en este camino del conflicto comercial.

Con la vista puesta en las elecciones de 2020, Trump parece estar preparado para correr el riesgo de que su base de votantes sufra más daños, a cambio de parecer fuerte en las negociaciones comerciales, lo que significa que seguirá exigiendo lo imposible a China. Xi está decidido a resistir y agilizar el desarrollo de otros mercados de exportación. Para China, EE.UU. es el mayor mercado de exportación, representando el 19% de las exportaciones pero sólo el 8,4% de las importaciones. Pero lo que es más importante, lo que muchos analistas olvidan es que la intensidad comercial de China, en otras palabras, la contribución del comercio a la economía es relativamente baja para los estándares mundiales, del 36%. En comparación, el Reino Unido se sitúa en el 52%, Canadá en el 63%, Bélgica, Irlanda, Suiza y los Países Bajos están muy por encima del 100%. La conclusión es que, si bien China se ve indudablemente afectada por las guerras comerciales, los daños no son catastróficos. Los EE.UU. parecen menos expuestos, ya que su intensidad comercial es del 25%, pero hay estudios académicos que demuestran la concentración de las represalias de los socios comerciales en zonas muy localizadas, centrando así el «dolor» (hasta ahora) de una guerra comercial en el Medio Oeste estadounidense.

Para los inversores, la incertidumbre aumenta de nuevo, y la debilidad parece que continuará en los mercados a nivel global.

En este punto, es la reacción del mercado de valores de EE.UU. la que parece más probable que impulse un cambio de opinión en Washington. Eso, y la reacción de la parte republicana, teniendo en cuenta la proximidad de la temporada electoral.

Es probable que Pekín no responda a esta amenaza, ya que la » imagen » se perdería estrepitosamente, por lo que es muy posible que estos nuevos aranceles se cumplan, y es probable que las represalias de China sean graduales, pero se centren una vez más en el cinturón agrícola de los republicanos, que está sometido a una gran presión financiera. El cálculo será que el sector agrícola finalmente rompa la cobertura y presione a la Casa Blanca. Mientras tanto, el calendario electoral estadounidense se acerca y la ventana de oportunidad de Trump para mostrar resultados comienza a cerrarse, invirtiendo así la presión sobre él.

Para todos los demás mercados financieros del mundo, se trata de una inyección no deseada de mayor incertidumbre, cuando las expectativas de crecimiento económico mundial son débiles. Si se tratara de un enfrentamiento prolongado, el daño a la confianza tendría graves consecuencias para las decisiones de desembolsos de capital.

Mi punto de partida es que los mercados de capitales habían sobrestimado las posibilidades de una negociación sin problemas, por lo que siempre habría margen para la decepción.

Philipp Vorndran, estratega de Flossbach von Storch

Muchas de las críticas referentes a China y sus prácticas comerciales parecen justificadas. Pekín sigue luchando muy duro contra el comercio mundial porque China sigue siendo un país en vías de desarrollo y, por lo tanto, tiene más libertad. Pero sin duda ya no es un país en desarrollo.

Pero además de las prácticas comerciales de China, lo más probable es que Donald Trump esté impulsado por la idea de que el futuro hegemónico del mundo será China. No se trata tanto de si esto ocurrirá como de cuándo ocurrirá. Trump ha reconocido esto y quiere retrasar el cambio de turno el mayor tiempo posible. Lo que significa nada más y nada menos que que el conflicto entre los EE.UU. y China no ha terminado ni siquiera con un «trato». Sólo sería una pausa para las armas. En realidad, la tarea de una Unión Europea sería actuar como mediador, pero la UE se está manifestando actualmente de manera poco contundente.

Esperamos que la economía mundial se enfríe, pero no una recesión grave. Es posible que la mayor parte de esto ya haya ocurrido. De todas las grandes economías, China es la que tiene más margen de maniobra. El banco central y el gobierno pueden tomar medidas correctivas allí y ya lo han hecho, con éxito. Esto debería haber sido suficiente para China y la economía mundial. Por otro lado, para Alemania y su industria de exportación probablemente no sea suficiente. El impacto en Alemania es superior a la media, ya que la economía de exportación alemana depende especialmente del fuerte crecimiento de los mercados emergentes y de China.