USA Vs. China, algo más que una guerra comercial

  • 27-06-2019

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USA Vs. China, algo más que una guerra comercial

El 8 de noviembre de 2016, Donald Trump ganaba las elecciones presidenciales en Estados Unidos contra todo pronóstico. Elegido candidato republicano tras la retirada de todos sus adversarios, su campaña electoral estuvo marcada por la polémica. Su eslogan “America first” ya dejaba claro el carácter nacionalista que imprimiría a sus políticas.

Sus primeras medidas fueron contra la reforma del sistema de salud de Obama (Obamacare), el veto migratorio, que desató una cascada de fallos en contra de los tribunales y la construcción del anunciado muro en la frontera con México.

Pero ha sido en política económica donde sus decisiones han generado más incertidumbre a nivel global

Tras retirar a los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico, en marzo de 2018 firmaba la orden que imponía aranceles del 25 por ciento sobre el acero y del 10 por ciento sobre el aluminio, estableciendo exenciones para Canadá y México.

Amparándose en supuestas prácticas desleales y robo de propiedad intelectual de China, establecía aranceles sobre 50.000 millones de dólares a productos chinos, tras lo que se iniciaba una escalada de represalias y contra represalias que ha llevado a grabar la totalidad de importaciones norteamericanas de China y viceversa.

La diferencia de balanza comercial entre ambos países ha impedido que los chinos hayan podido igualar cuantitativamente el órdago de Trump. Sin embargo, tienen a su disposición otras medidas como la devaluación del yuan, la venta de deuda americana (son el mayor tenedor de bonos americanos) o el bloqueo a la exportación de tierras raras, minerales clave para la industria tecnológica y armamentística americanas.

“La carrera por el 5G ha empezado y Estados Unidos debe ganar”

El último salto cualitativo en esta contienda sucedía el pasado mes de mayo y es clave para entender el verdadero motivo que subyace tras el enfrentamiento. Google anunciaba que dejaría de proporcionar actualizaciones de su sistema Android a los móviles de la marcha china Huawei, que tampoco podrá usar este sistema en sus nuevos modelos. Decretando emergencia nacional y alegando robo de propiedad intelectual por parte de las empresas chinas en las joint venture, Trump dejaba claro que la guerra es por liderar la revolución tecnológica y que está dispuesto a hacer lo que sea para que sean las empresas americanas las que asuman ese papel. No en vano el presidente declaraba en una rueda de prensa que “La carrera por el 5G ha empezado y Estados Unidos debe ganar”.

China ha dejado de ser la fábrica del mundo y quiere liderar la industria tecnológica. Empresas como Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi juegan en la misma liga que los Alphabet, Apple o Amazon y su expansión internacional en los últimos años les ha llevado a adquirir compañías líderes en inteligencia artificial y robótica, tanto en Estados Unidos como en Europa. China cada vez se acerca más a los Estados Unidos como primera economía del mundo y algunos estudios afirman que la superará en la próxima década.

China ha dejado de ser la fábrica del mundo y quiere liderar la industria tecnológica

Mientras tanto, la incertidumbre castiga a los mercados y los datos macroeconómicos empiezan a acusar el impacto de la guerra. La alarma entre el empresariado americano ha llegado al punto de dirigir una carta al presidente en la que le conminan a poner fin a la guerra comercial y alertan del impacto que tendrá en el empleo, los ingresos de las familias americanas y el PIB.

Hace pocos días Trump anunciaba su intención de presentarse a la reelección en 2020. Previsiblemente las tensiones con China se alargarán durante meses, en los que veremos avances parciales y amagos de ruptura de negociaciones. En ese tiempo, no se puede descartar que Trump gire el foco hacia Europa y Japón.

Los mercados deberán aprender a convivir con estas incertidumbres y los inversores a templar sus nervios. Más que nunca, conviene contar con asesoramiento profesional para la gestión de nuestros ahorros. La volatilidad que acompaña a cada tuit del presidente americano puede provocarnos fuertes pérdidas si no actuamos con la cabeza fría. Aquellos que salieron del mercado en diciembre son parte de los daños colaterales de esta guerra por el liderazgo tecnológico.