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La verdad de la guerra comercial: la lucha por la supremacía tecnológica

  • 26-12-2019

  • 3 minutos

En la actualidad no hay indicios de una solución definitiva en la guerra comercial entre EE.UU. y China. Aunque, al menos, ha habido acercamientos en el camino hacia la solución esperada en este conflicto a fuego lento, una resolución de la disputa sería muy bien recibida. Tanto más cuanto que, debido a la interdependencia del comercio mundial, esta disputa no puede considerarse de forma aislada. Sin embargo, la cuestión crucial es por qué es tan difícil para los implicados llegar a un acuerdo. Esencialmente, se trata de saber dónde se encontrará el centro de poder en las filas de las principales economías mundiales en el futuro y quién está liderando las tendencias estructurales de futuro. ¿Hay un cambio en el horizonte?

Una carrera por el liderazgo tecnológico

En el futuro, China quiere asumir el liderazgo en el escenario mundial. Atrás quedaron los días en los que el país sólo se consideraba como un centro de producción subcontratado para Occidente. En el camino hacia el liderazgo en el mercado global al que aspira, Pekín quiere cerrar la brecha tecnológica con las empresas occidentales y estadounidenses con una estrategia industrial. Su liderazgo persigue un ambicioso plan maestro «Made in China 2025», que pretende llevar al país a la cima. China como el garante de los más altos estándares de calidad.

Hace más de dos años, los gobernantes chinos anunciaron que querían transformar el país en una superpotencia de inteligencia artificial (IA). Desde entonces, el progreso técnico ha estado en pleno apogeo. Las empresas chinas operan con una gran cantidad de datos. Estos modelos de negocio basados en datos tienen un enorme potencial y no es una coincidencia que Pekín haya tomado la iniciativa en la aplicación de las tecnologías de IA.

EE.UU., hasta ahora sede de las empresas de mayor crecimiento del mundo con nombres tan familiares como Silicon Valley, ahora se ve cada vez más en una carrera contra la superpotencia asiática. Aunque la mayoría de las patentes de clase mundial provienen de Estados Unidos, ¿qué país podrá afirmar que será el líder en tecnologías digitales clave en el futuro?

Los Estados Unidos no renunciarán a su supremacía sin luchar. Es por eso que el presidente Trump está completamente comprometido con su máxima de «América primero». De acuerdo con este credo, los intereses nacionales de EE.UU. deben estar en el centro de la política comercial del país. En este contexto, sin embargo, el papel de Europa es lamentable. La economía europea se está viendo perjudicada por el conflicto comercial y el continente corre el riesgo de quedar rezagado en la carrera por el primer puesto.

Para los inversores, esto significa posicionarse lo más globalmente posible en términos de asignación de activos y prestar especial atención a las tendencias estructurales de futuro. Es precisamente en estas áreas de crecimiento innovadoras con un potencial de crecimiento superior a la media donde se producen los aumentos de valor. Estamos en medio de una fase de transformación económica que está produciendo nuevos ganadores.

Así por ejemplo, el MainFirst Global Equities Unconstrained Fund, que se lanzó en octubre de 2018, se concentra específicamente en temas de inversión de alto crecimiento estructural y tiene un rendimiento anual del 21,90% (fecha de presentación: 19/06/2006). Los puestos más altos incluyen corporaciones como Amazon, Microsoft y Alibaba. La gestión del fondo está comprometida con una estrategia global y persigue una filosofía de inversión que se centra en los temas más prometedores a largo plazo con grandes oportunidades de crecimiento.

La lucha por la supremacía tecnológica es la razón principal de la disputa comercial. Hay una razón por la que Huawei, como líder mundial en la venta de tecnología de redes, ha atraído la atención del gobierno de los EE.UU. y juega un papel clave en un posible acuerdo.